...la vida es un sueño, y los sueños, ¿qué son?

Cecilia López

Estamos en medio del campo platicando con nuestro vecino, entonces empieza a llover y el campo se transforma en nuestra casa de la infancia y el vecino en realidad era un amigo. Dentro de la casa encontramos a nuestra abuela quien nos toca en el hombro y nos pregunta “¿dónde está?”

Nos despertamos: era sólo un sueño, ¿qué es lo primero que hacemos? Se lo contamos a alguna persona cercana para descifrar su significado…si es que no lo hemos olvidado a los pocos minutos de despertar. ¿Quién de nosotros no ha vivido una situación similar?

Y los sueños…¿qué son?

Los sueños siempre han sido motivo de fascinación y estudio. Se les considera guías sobre nuestra vida que, al estudiar, nos indicarán el camino a seguir; o se les atribuye un significado profético, nos hablan del futuro. Por otro lado, también hay quien los desecha como poco importantes y no busca entender por qué se sueña.

En el psicoanálisis, los sueños son la materia prima de trabajo. Quien esté en análisis o cercano a una persona en un proceso analítico, sabrá que con frecuencia los analistas les piden a sus pacientes que les hablen sobre un sueño. ¿Por qué son tan importantes? ¿Qué hay en los sueños?

Sueños en psicoanálisis

Para poder entender el valor de los sueños en el psicoanálisis, primero necesitamos analizar otro concepto: lo inconsciente.

Aunque utilizamos inconsciente y subconsciente como sinónimos en el léxico cotidiano, desde el psicoanálisis no significan lo mismo. Subconsciente se referiría a algo que se encuentra debajo de lo consciente, mientras que inconsciente se refiere a un espacio separado de la consciencia e inaccesible para ésta.

En términos simples, podemos considerar la consciencia como todos los pensamientos, sentimientos e ideas que tenemos en la mente cada día. Lo inconsciente, por el contrario, sería aquella parte obscura de nuestra psique de la cuál no tenemos noticia y ni siquiera sabemos que se encuentra ahí, pero que causa efectos en nuestra vida.

Para ejemplificar lo anterior, digamos que lo consciente es la superficie de la Tierra. Si nos pidieran describir la Tierra de acuerdo con lo que podemos observar, diríamos que un planeta se compone de animales, plantas, seres humanos, de ecosistemas naturales, de construcciones creadas por las personas y de océanos y mares.

Nuestra descripción de la Tierra de acuerdo a lo que observamos, sin embargo, estaría incompleta. Más allá de la superficie, se encuentra las diversas capas interiores, el manto y el núcleo. Sabemos que existen no porque una persona haya visto el núcleo de la Tierra, sino porque estas capas interiores crean ciertos efectos sobre la superficie donde vivimos: terremotos, volcanes, etc.

En nuestra descripción geológica, lo inconsciente correspondería con las capas internas de la Tierra: tenemos noticia de éste sólo por medio de los efectos que causan en la vida consciente.

¿Qué tipo de efectos? Varios, uno de ellos son los sueños. Siguiendo con el símil de la Tierra, un sueño es como un volcán en erupción. Al hacer erupción (al soñar) se filtra una parte del contenido interior de la Tierra (del inconsciente) hacia la superficie (lo consciente).

¿Para qué analizar los sueños?

Cuando nos enfrentamos ante una situación con la que no podemos lidiar psíquicamente, sean situaciones exteriores como un accidente, o sean situaciones interiores como sentimientos de odio hacia una persona cercana, es como si se hiciera un terremoto en nuestra consciencia.

Ante el peligro de la situación difícil, se abre un agujero en lo consciente, se manda todo a lo inconsciente, y después se vuelve a cerrar como si nunca hubiera estado ahí. No sólo se manda a lo inconsciente aquello propio de la situación difícil, sino que se lleva consigo muchos otros elementos neutros, o incluso positivos, que le rodeaban, creando inexplicables olvidos en nuestra consciencia.

Los sueños, como ya lo habíamos dicho antes, nos dan noticia de todo aquello que fue exiliado a lo inconsciente, y por ello son una forma privilegiada de análisis de aquello que se encuentra abajo.

Aquello mandado a lo inconsciente tiene efectos sobre nuestra vida diaria, en ocasiones efectos negativos que nos generan malestar. La única forma de comprehender y desatar este malestar, será explorando las profundidades de lo inconsciente por medio de los sueños, entre otros.

El significado de los sueños

Cuando lo inconsciente sale a lo consciente por medio de los sueños, sale “desfigurado”, esto es, nuestros sueños no son una repetición exacta del momento difícil sino que “disfraza” con otros elementos para que no nos resulte amenazante.

Si el momento difícil, por ejemplo, fue un divorcio, nuestro sueño no será el momento justo en que firmamos el acta de divorcio, sino que podríamos soñar estar derrumbando una casa con un martillo.

El disfraz de los sueños no es aleatorio, sino que guarda una relación estrecha con la experiencia relegada a lo inconsciente. El tipo de relación que existe entre uno y otro, sin embargo, nunca es universal, depende de cada uno de nosotros.

No es posible establecer un listado genérico del significado de los sueños puesto que los sueños están ligados con la forma individual de vivir una experiencia determinada, y por ello su significado siempre será particular también. Si uno es quien sueña, es sólo para el soñante para quien tendrá un significado u otro el sueño dependiendo de su inconsciente particular.

Para descubrir de qué nos hablan nuestros sueños, en psicoanálisis se utiliza la llamada “asociación libre”. La asociación libre es seguir la cadena de pensamientos a la que un sueño o una palabra nos remiten, sin restricción ni censura y sin preocuparnos sobre coherencia o sentido racional.

Los sueños y su significado son particularmente íntimos, nos dan noticia sobre nuestro interior y son una forma de adentrarse en las profundidades, en lo no-dicho, para poder comprehender mejor nuestra vida y elegir a dónde queremos ir.

¿Comentarios, dudas, sugerencias? Escríbenos a cecilialopez@psicoanalisis-mexico.com

 

 

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