Iniciar un análisis: ¿cuál es el primer paso?

Cecilia López

El psicoanálisis es una disciplina desconocida
para muchas personas y, por lo mismo,
el iniciar un análisis puede ser motivo de
miedo, de dudas, de preguntas y de ansiedad.
No sabemos bien qué esperar o cómo funcionará
la dinámica con el psicoanalista.

Así como un médico trata con enfermedades fisiológicas
y un abogado lidia con problemas legales, el
psicoanálisis se enfoca en hacer surgir nuestra
subjetividad para hacer propia nuestra vida.
Ultimadamente, iniciar un análisis implica crear
un espacio para nosotros mismos y para
lograr un verdadero cambio en nuestra vida.

 

Desde el momento en que hacemos una cita para iniciar un psicoanálisis nos asaltan las preguntas: ¿qué voy a llegar a hacer? ¿podré hablar de cosas tan íntimas con un completo extraño? ¿cómo voy a poder superar este problema? ¿realmente será lo mejor para mí? ¿qué va a decir el psicoanalista cuando le cuente sobre tal o cual situación? ¿de qué se trata un psicoanálisis?

Quienes ya han estado en otras terapias, o incluso en un psicoanálisis, tendrán una mejor idea de cómo funciona; sin embargo, eso no evita la ansiedad y “miedillo” sentidos antes de iniciar un nuevo proceso. Para quienes es su primera experiencia, resulta todavía más abrumante.

¿Cuándo y cómo iniciar un psicoanálisis?

Acudimos con un profesor cuando queremos aprender sobre cierto tema, o con un abogado cuando tenemos un problema o duda legal. En el psicoanálisis, no obstante, no existen indicadores claros y generales sobre cuándo se debe iniciar un análisis. Como ya hemos mencionado en otras secciones, el momento de iniciar un psicoanálisis depende de cada persona, es una decisión profundamente personal y propia.

Algunos pueden buscarlo cuando están pasando por un momento difícil, como el fin de una relación cercana o la muerte de una persona importante. Otros más porque se sienten deprimidos o atrapados. Algunos llegan después de haber intentando diversas formas de dejar atrás su malestar sin tener éxito. Al final, cada persona es única y sus razones para buscar un psicoanálisis también serán absolutamente personales.

Es importante recalcar una vez más que iniciar un análisis no es señal de “locura” o de debilidad. Éste es uno de los tabúes más comunes y perjudiciales que existen, pero es sólo una percepción errónea. Se inicia un análisis para entendernos mejor y así reacomodar nuestra psique de forma que podamos vivir nuestra vida de acorde a nosotros y lo que queremos; no guiados por miedos, agobios o decires y órdenes ajenos. Por simple que parezca, lograr lo anterior requiere de fortaleza y perseverancia.

En ocasiones, cuando deseamos ayudar a una persona cercana, podemos insistir en que acudan con un psicoanalista, incluso podemos llegar a hacer la cita por ellos. Esto, usualmente, no tiene buenos resultados precisamente porque debe ser la persona en cuestión quien tome la decisión. Podemos aconsejarlos y apoyarlos, pero deberá ser él o ella quien tenga interés en iniciar un análisis para que funcione.

¿Por qué? Porque el psicoanálisis implica un compromiso con un mismo y con adentrarse a explorar a profundidad las raíces de aquello que le duele o agobia. Es un proceso muy complejo y difícil, por ello requiere la plena disposición y convicción de cada persona. Sólo nosotros podemos hacer ese compromiso con nosotros mismos, alguien más no puede hacerlo en nuestro lugar.

Una vez que nos hemos decidido a iniciar un análisis, lo siguiente será hacer una cita con el psicoanalista elegido, usualmente vía una llamada telefónica; puede ser en persona si se tiene algún contacto personal con el psicoanalista. En la llamada lo único que se trata es la hora, lugar y costo de la primera sesión.

 

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La primera sesión de análisis

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