¿Psicoanálisis, psicología, psiquiatría? ¿Cuál es para mí?

Lourdes Sanz

Al momento de buscar ayuda para nuestros problemas emocionales, nos encontramos con que existen diferentes opciones: psicoanalistas, psicólogos, psiquiatras…

Cada una de estas disciplinas tiene enfoques únicos y específicos sobre qué es y cómo funciona
la psique y, por lo tanto, cada una ofrece una forma y método de tratamiento acorde a sus visiones.

La difícil decisión de pedir ayuda

Al llegar a un momento en nuestra vida en que no logramos sentirnos bien, resolver los conflictos y seguir adelante con nuestras actividades cotidianas, es cuando normalmente nos enfrentamos ante la disyuntiva de si nos conviene buscar ayuda profesional.

Usualmente, antes de recurrir a un profesional de la salud mental, solicitamos consejo a familiares y amigos, a consejeros espirituales, consultores, o servicios de “coaching”. Incluso en ocasiones acudimos con adivinadores, astrólogos, chamanes u otro tipo de personas que pueden aconsejarnos, aun valiéndose de medios mágicos, para resolver aquello que nos aqueja y nos produce un malestar.

Cuando nada de esto funciona y continuamos sintiendo confusión, angustia, temor o tristeza insoportables, es cuando finalmente nos decidimos a buscar ayuda profesional. Desafortunadamente, en este momento volvemos a encontrarnos con más disyuntivas, ¿qué tipo de profesional es el indicado para mí, para los problemas concretos a los que me enfrento?

Para las enfermedades y padecimientos físicos, la elección es mucho más sencilla y clara: si tenemos dolor de estomago o problemas  digestivos, acudimos con un gastroenterólogo; si padecemos dolor de oídos a un otorrinolaringólogo, etc.

Sin embargo, cuando el problema es emocional no es tan sencillo definir quién puede ser el profesional indicado ¿cuál es la parte de nosotros donde se ancla nuestro malestar? ¿es un problema orgánico o será que lo anímico no tiene una base biológica? Hemos escuchado hablar de psiquiatras, psicólogos y psicoanalistas pero en muchas ocasiones no sabemos en qué consiste el tratamiento y enfoque de cada uno.

¿Cuál es la diferencia entre cada una de estas disciplinas? 

La diferencia entre cada una de estas disciplinas radica en dos elementos primordiales. El primero de ellos es cómo definen o entienden el problema: sobre qué trabajan, de qué parten. El segundo elemento es el objetivo terapéutico qué buscan lograr y la manera en cómo se trabaja para alcanzar ese objetivo.

La psiquiatría y la neurología, como ramas de la medicina, se enfocan en lo orgánico. Conciben el problema como un trastorno anatómico o fisiológico y emplean medicamentos o cirugías. La psicología se enfoca en el comportamiento. Concibe el problema como un trastorno de la conducta y busca lograr la adaptación de la persona. El psicoanálisis parte de la integralidad e individualidad del sujeto. No define trastornos o terapias generalizadas, busca que la persona se emerja y se asuma a sí misma a partir del análisis.

Visión médica: Enfoque en lo orgánico

La neurología y de la psiquiatría son especializaciones de la medicina. En este sentido, su aproximación es a partir del análisis de aspectos biológicos y químicos encuadrados en los conceptos de salud y enfermedad.

Para la psiquiatría, los problemas emocionales se deben exclusivamente a un desequilibrio químico o una alteración anatómica en nuestro cerebro. Se dejan de lado factores como lo inconsciente o lo social y se tratan únicamente como trastornos orgánicos, igual que un problema circulatorio o respiratorio, mediante la prescripción de medicamentos adecuados para resolverlo.

¿Cómo diagnostican los psiquiatras la salud o enfermedad anímica? En  ocasiones pueden incluirse otros estudios, pero generalmente se basan en manuales especializados que describen una serie de trastornos en el área de la salud mental. Éstos permiten al psiquiatra identificar síntomas y signos específicos de cada enfermedad, diagnosticarla y, con base en el diagnóstico, precisar el tratamiento.

En ocasiones, los psiquiatras acompañan el tratamiento con medicamentos con entrevistas que les permiten valorar el avance en el control de los síntomas del paciente, o bien, recomiendan acompañar el tratamiento con terapia psicológica, sea provista por ellos mismos o por algún psicoterapeuta, psicólogo o psicoanalista.

Visión psicológica: Enfoque en la conducta

Desde la psicología, las emociones y el comportamiento de las personas no sólo provienen de cuestiones orgánicas relacionadas directamente con su cuerpo, sino que también existe la mente, la cual, si bien está en estrecha relación con el cerebro, no necesariamente opera de manera mecánica.

El argumento más importante de la psicología es, precisamente, que existe una diferencia entre la forma de ser y de sentir de las personas aun cuando tengan una composición química cerebral igual. Lo anterior implica que existe un factor más allá de lo orgánico interviniendo en nuestra parte anímica, nuestros problemas, quiénes somos y cómo vivimos la vida.

Tomando en consideración la parte orgánica y la parte social de lo anímico, la psicología ha creado ciertos parámetros de “normalidad”. Lo “normal” varía de acuerdo a la corriente psicológica de que se trate, sin embargo, en general se determina de acuerdo al grado de adaptación social y cultural del individuo a su realidad.

De acuerdo a lo anterior, una persona normal es aquella que sigue los parámetros y conductas establecidos por la sociedad en la que vive; por ejemplo, en México es normal que, al llegar a cierta edad, las personas se casen y tengan uno o dos hijos. Por el contrario, las personas que tengan una conducta que no se adapte a los parámetros culturales y sociales tienen un trastorno de conducta.

Utilizando el concepto de normalidad propio de cada corriente, el psicólogo escucha a su paciente y determina qué tan alejado está de lo normal para, luego, diagnosticar el trastorno y definir un tratamiento. Muchas ramas de la psicología se basan en los manuales psiquiátricos, otras elaboran sus propias tipologías de trastornos emocionales o de conducta.

La meta última del tratamiento psicológico es eliminar los síntomas y trastornos que alejan a su paciente de lo normal, y lograr que su comportamiento se adapte a su realidad social.

Visión psicoanalítica: Enfoque en la persona concreta

El psicoanálisis no define conceptos de salud, enfermedad, normalidad o trastornos pues parte de la idea de que las personas no pueden ser etiquetadas y encasilladas en ideas preconcebidas y generalizadas. En este sentido tampoco existen tratamientos definidos que se apliquen de manera homogénea a las personas con tal o cual síntoma.

Por el contrario, el proceso psicoanalítico es una experiencia individual y diferenciada, acorde a cada individuo en concreto. El psicoanálisis se realiza “caso por caso” de manera singular y con base en la realidad propia de la vida y experiencia de cada sujeto que acude a análisis.

Sigmund Freud, creador del psicoanálisis, descubrió la existencia de lo inconsciente: aquella parte desconocida de nosotros en donde se “guardan” emociones y vivencias que, sin que darnos cuenta, afectan nuestra forma de ver y entender nuestra realidad y nuestra vida.

El psicoanálisis no niega la realidad biológica ni la realidad social de cada persona, sin embargo no asume ninguna de las dos como el punto central. Tampoco define trastornos o problemáticas a priori, o soluciones generales; no trata de eliminar desequilibrios o anormalidades sino de que el paciente pueda vivir su vida como él así decida hacerlo, siendo plenamente responsable de sus elecciones.

En su artículo “Sobre Psicoterapia” el propio Freud explica las diferencias entre la psicología y el psicoanálisis, comparándolas con la pintura y la escultura. Para Freud, la psicología es como la pintura, en donde el artista agrega pintura al lienzo hasta lograr lo que desea. Por otra parte, el psicoanálisis se parece al empleado en la escultura, en donde el escultor va “quitando” aquellas partes del mármol que “sobran” hasta que emerge la escultura.

El psicoanálisis busca que cada persona emerja y sea, cada vez más, ella misma. Busca que cada sujeto lleve a cabo un análisis de sí, se sumerja en su interioridad, comprenda las circunstancias en torno a sí mismo y a su vida para asumirla y responsabilizarse plenamente de ella.

 

Inicio de análisis

Iniciar un análisis ¿cuál es el primer paso?

La primera sesión de análisis

¿Psicoanálisis, psicología, psiquiatría? ¿Cuál es para mí?