Educación, ¿cómo elegir la escuela de mis hijos?

Lourdes Sanz

La elección de la institución educativa es una decisión sumamente compleja que se presenta hoy en día para los padres de familia. 

Las investigaciones, y avances en el ámbito de la pedagogía y de la psicología educativa presentan un amplio abanico de opciones escolares y metodologías. Cada una de estas posturas cuenta con argumentos sólidos, fruto de teorías pedagógicas y psicológicas, así como de experiencia y reflexión profunda.

La presentación de tantas alternativas dificulta y confunde a los padres de familia responsables de la elección de la escuela o método educativo. Para poder definir cuál es el modelo que mejor se ajusta a las expectativas y necesidades del niño y sus padres, será necesario empezar por definir qué es lo que esperamos que la escuela proporcione. Es decir, será necesario responder a una serie de preguntas en torno a lo que esperamos que sea el resultado de la elección del colegio de nuestros hijos así como a la responsabilidad que asumirá cada una de las partes involucradas: escuela, profesores, padres y educando.

La primera pregunta gira en torno a los conceptos de educación, instrucción y formación. Si bien se encuentran íntimamente relacionados, no significan lo mismo. Comprender la diferencia entre cada uno de ellos permitirá construir criterios para seleccionar entre las diversas opciones.

Por otra parte, una vez clarificados estos conceptos fundamentales, habrá que hacerse las siguientes preguntas: ¿la escuela y los maestros son los responsables de la educación del niño, de su instrucción, de su formación? ¿en qué medida? ¿cuál es el rol de los padres en la educación, instrucción o formación de sus hijos? ¿cuál es el rol del niño en este proceso? ¿cómo se delimitan y diferencian las responsabilidades de cada una de las partes?

Educación.

Educar, proviene de ex-duco que significa conducir hacia afuera. Educar entonces es sacar a la persona de sí misma, es decir se buscaría que la persona se libere de sus propios encierros, prejuicios y limitaciones (biológicos, ideológicos, familiares, sociales, etc.) para que acceda a su real autonomía, a sus capacidades, a su reconocimiento de los valores más altos y a su inventiva. Así, un educador trabaja para “conducir el conjunto de la personalidad al término de todas sus potencialidades”

Si educar es promover que cada persona realice sus potencialidades, el primer paso es que éstas puedan ser descubiertas.

A lo largo de los diversos artículos que conforman la sección de reflexiones de nuestra página hemos venido explicando cómo se constituye la psique de las personas. Uno de los aspectos más relevantes que hemos comentado, es el hecho de que el niño al nacer, a diferencia de los animales cuyo instinto guía su vida, requiere aprender a ser “ser humano”, lo cual ocurre en el seno de la vinculación con otros seres humanos.

Otras personas, sean padres, familia o quienes asumen el cuidado del recién nacido, le introducen al lenguaje. El lenguaje humano es lo que nos permite asumir la propia subjetividad como medio para comprender y comprendernos. Es en este espacio de convivencia donde aprendemos a diferenciar el yo del tú, a conocernos a nosotros mismos, a relacionarnos con otros, a identificar necesidades, peticiones y deseos.

En este sentido, volviendo a la pregunta sobre el tema educativo, es importante afirmar que la responsabilidad por el proceso educativo, como lo hemos definido, recae mayoritariamente en los padres. ¿Por qué afirmamos esto? Porque son los padres quienes, desde el nacimiento, introducen al niño al lenguaje y al hacerlo le revelan su propio ser.

Por otra parte, es importante enfatizar que las expectativas y deseos de los padres se depositan en los hijos y en el ámbito familiar, de manera que el pequeño no solamente se sentirá y formará parte activa de la familia de hecho, sino que sus necesidades y deseos estarán también alineados a la esfera familiar.

En este sentido, conforme el pequeño va creciendo, cada vez más activamente se irá involucrando en la dinámica familiar. Es tarea de los padres enmarcar esta participación, es decir, tener reglas claras y marcar los límites, como parte fundamental del proceso educativo. El proceso educativo que como explicamos, promueve que el niño sea el mismo de la mejor manera, sin necesidad de tener que descubrir todos los límites por sí mismo.

En esta labor educativa, los padres promueven que cada uno de los miembros de la familia, incluyendo los más pequeños asuman la responsabilidad de sus acciones y disfrutar o padecer de las consecuencias de las mismas.

Instrucción.

Instruir, con base en su etimología significa ordenar en el interior, insertar, poner en fila.
Cuando se instruye, se transmite un “saber” o bien un “saber hacer” que se establece en la esfera cognitiva del aprendiente,  en su razón. Cuando hablamos de instrucción, el énfasis se pone en el conocimiento y no en quienes lo reciben. Es decir, instruir significa transmitir con autoridad y sin distinción entre los que aprenden.

A lo largo de la historia el conocimiento ha ido evolucionando a través de la investigación y la experiencia. Cada generación es heredera del conocimiento generado por la anterior y responsable de incrementarlo para las venideras.

Los frutos del mismo los encontramos en las ciencias, particularmente las ciencias naturales y su aplicación en la tecnología. Estos conocimientos tienen su fundamento en la experiencia y la realidad y no tanto en la interpretación que haga de ellos el investigador.

De acuerdo con lo descrito, la instrucción sería una tarea social, cuya responsabilidad es primordialmente asumida por las instituciones educativas. El rol de experto en las diversas áreas del conocimiento lo juega el profesor. En el nivel inicial, en todas las materias: matemáticas, historia, lecto-escritura, etc. y más adelante a través de especializaciones más concretas: biología, física, etc.

La instrucción facilita el acceso a los beneficios del progreso humano, y es el punto de partida para que la persona pueda a su vez integrarse al grupo social y contribuir al mismo.
Para que la transmisión del conocimiento pueda llevarse a cabo, se requiere previamente haber educado al pupilo en términos de una actitud de interés, aprecio, apertura y respeto, tanto hacia el instructor como hacia el conocimiento mismo. 

Si se cuestiona la relevancia del conocimiento o bien la capacidad del instructor, será imposible llevar a cabo la instrucción. En este sentido es necesario que exista congruencia entre los valores, la cultura y lo que se considera relevante en la familia con lo que la escuela postula.

Algunos padres suelen elegir la escuela de los hijos con base en la fama o el prestigio de la misma, a pesar de que algunas de las prácticas del colegio no les resulten importantes. El problema en ello es que al paso del tiempo se privilegiarán las creencias familiares y terminaran por descalificar a la escuela o a los profesores.

Esta situación coloca a los hijos en una disyuntiva, por pequeña que sea, entre aceptar la palabra del profesor o no, lo cual entorpece o hasta impide que se lleve a cabo el proceso de aprendizaje. Más aún, dificultará el que sus hijos puedan integrarse a la comunidad escolar.

Formación.

Formar tiene que ver con “dar forma”, moldear, adaptar. El formador transmite valores con arreglo a fines concretos.

Formar, es preparar a las personas para que cumplan roles concretos dentro del ámbito social, aportando a la comunidad lo propio, conduciéndose de manera óptima en función de valores específicos como son la calidad, el beneficio, el rigor, la confiabilidad, etc.

Digamos que la formación lo que permite es la coordinación entre las contribuciones que hacen los individuos que pertenecen al grupo social, de manera que todos los miembros de la comunidad puedan beneficiarse de lo que el mismo grupo social construye.

La formación incluye otros aspectos prácticos de la vida como la forma de conducirse adecuadamente en una institución, en una celebración, la forma de dirigirse a una persona amada, a una autoridad, etc. al igual que aspectos más complejos en donde se combina la educación y la instrucción.

Pongamos un ejemplo: una persona es instruida en matemáticas, física, cálculo estructural y demás conocimientos vinculados con la ingeniería. La formación como ingeniero incluirá las formas en cómo se practica la ingeniería: los códigos de ética, las reglamentaciones, las normas de calidad, las prácticas económicas, las prácticas laborales, etc. Gracias a la formación como ingeniero, la persona en cuestión podrá practicar su profesión. De la misma manera, los demás miembros de la comunidad tendrán claridad en lo que recibirán del servicio profesional del ingeniero y sabrán qué esperar al contratarle.

Roles y responsabilidades: Un punto de vista psicoanalítico

Algunas posturas teóricas en la psicología educativa o la pedagogía centran su atención en el proceso educativo, en particular en el rol concreto que tiene el educador.  Desde esta visión, se resta importancia al rol que puedan jugar los padres o el propio niño en el proceso educativo, en búsqueda de dinámicas educativas que potencien al pupilo.

El psicoanálisis se enfoca en el sujeto y en la responsabilidad de que cada sujeto asuma y responda por sí mismo. En este sentido el enfoque es en los procesos psíquicos que se desarrollan paralelamente a la metodología educativa que se emplee, cualquiera que esta sea, y en cómo esto repercute en el sujeto mismo.

El rol de los padres, o cuidadores primarios de la persona es fundamental en la conformación de la estructura psíquica, pero no la determina definitivamente, el sujeto tiene un rol activo.

La estructura psíquica consiste en una cierta forma de colocarnos frente al mundo y a la vida, y a partir de ésta posición, se asume la propia existencia.

La constitución de la estructura psíquica es un proceso que normalmente abarca la totalidad de la infancia y que culmina hacia la adolescencia, en la configuración definitiva de la estructura psíquica de cada sujeto.

Otros miembros del grupo social así como experiencias y vivencias contribuyen a conformar la historia de la persona, pero ninguna persona o situación externa al sujeto, por buena o mala que sea, puede sustituir al propio sujeto.

Una vez conformada la estructura psíquica, el sujeto se apropia de sí mismo, y asume la responsabilidad por la integralidad de su persona, tanto de los aspectos conscientes y voluntarios, como de esa parte inconsciente, sobre la que, precisamente por ser inconsciente, no se tiene control, pero que de igual manera es parte de “mí mismo” y por tanto ha de responderse por ello.

 

Julio 2014

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