Las leyes del inconsciente: metonimia y metáfora

Cecilia López

Freud descubrió que es posible acceder a lo inconsciente a través de dos maneras privilegiadas: los sueños, y los lapsus o equivocaciones por una parte y su análisis junto con la asociación libre, en el proceso psicoanalítico.

La clínica psicoanalítica opera mediante el análisis de lo inconsciente, desde la comprensión de que éste se encuentra estructurado como un lenguaje, según enseña Lacan, regido por la metonimia y la metáfora.

La interpretación de los sueños

En su obra La interpretación de los sueños, Freud explica el proceso que nuestra mente emplea para formar nuestros sueños. 

Simplificando, para efectos de comprender más claramente, digamos que nosotros fabricamos nuestros sueños con el objetivo de satisfacer nuestras pulsiones. Siendo que necesitamos dar salida a nuestros impulsos y que no podemos hacerlo de manera directa, nuestro “yo” lo logra por medio del sueño, pero lo hace disfrazando la acción de manera que no nos perturbe.

Este “disfraz” que construimos en nuestros sueños es lo que en psicoanálisis se conoce como deformación onírica, y que es ampliamente analizado por Freud a lo largo de su obra.

La deformación onírica opera bajo dos leyes, que son las mismas que rigen el funcionamiento de lo inconsciente: la condensación y el desplazamiento.

Explicando de manera sencilla podemos situar a la condensación como un mecanismo que agrupa varias representaciones en un solo elemento que aparece en el sueño. Por su parte, el desplazamiento es cuando en lugar de mostrar en el sueño la representación que simboliza aquello que se desea satisfacer, se toma otra representación para sustituirla, se usa una en lugar de la otra. Cabe mencionar que la representación que sustituye tendrá algún lazo con la que es sustituida, y en el proceso analítico se buscará descubrir ese lazo para llegar a la representación original.

Ambos mecanismos, condensación y desplazamiento, son estudiados por Freud, a la luz de las deformaciones oníricas en su obra La interpretación de los sueños “Los desplazamientos… resultaron ser sustituciones de una determinada representación por otra que, de algún modo, le era vecina en la asociación; se volvían aprovechables para la condensación puesto que así, en lugar de dos elementos, conseguía ser recogido en el sueño uno solo, algo común intermedio entre ambos... se anuncia por una permutación de la expresión lingüística de los pensamientos respectivos... se trata de un desplazamiento a lo largo de la cadena asociativa. El resultado es en el primer caso [condensación] la sustitución de un elemento por otro, mientras que en el segundo un elemento permuta las palabras que lo expresan por las que expresan a otro [desplazamiento]” (Freud, 2004, 345).

Posteriormente, Freud descubrirá que los mecanismos de condensación y desplazamiento no solamente están presentes en el proceso de formación de los sueños, sino que son leyes que rigen la forma en cómo opera el inconsciente.

Metonimia y metáfora

Cuando Lacan estudia a Freud, comprende que estos dos mecanismos que el autor del psicoanálisis atribuyó al proceso de formación de sueños primero, y  posteriormente como leyes del funcionamiento del inconsciente, corresponden a dos figuras del campo de la lingüística que eran inexistentes en la época de Freud.

Bajo la nueva óptica de la lingüística de Ferdinand Saussure y Roman Jackonson y el estructuralismo de Lévi-Strauss, Lacan puede repensar el desplazamiento freudiano como la metonimia, entendida esta como, “la conexión de dos palabras en un solo significante. Corresponde a la fórmula ’palabra a palabra’: mot a mot” (Puche, 1971, p. 179), mientras que la condensación se correlaciona con la metáfora entendida como “la fórmula según la cual un significante substituye al otro tomando su lugar en la cadena significante: corresponde a la fórmula ‘una palabra por otra’: un mot pour un autre” (Puche, 1971, p. 179).

El retorno a Freud de Jacques Lacan acentúa aún más el papel que juega el lenguaje sobre el sujeto y la formación psíquica. La metáfora y metonimia, leyes del inconsciente, lo llevan a formular que éste se encuentra estructura precisamente como un lenguaje.

Lacan introduce al psicoanálisis y a la clínica psicoanalítica elementos lingüísticos que facilitan la comprensión de la acción de la palabra en el procesos analítico, explicando de manera más completa cómo opera “la cura por la palabra” descubierta por Freud en los inicios del psicoanálisis.

“Para una mejor comprensión de este retorno de Lacan a Freud, hay que retomar el significante de Lacan, que toma prestado de Ferdinand Saussure…”(Herrera Guido, 2011, p. 1). Lacan toma de Saussure el concepto de signo lingüístico en donde un significante o palabra corresponde a un significado, sin embargo, Lacan altera este concepto.

Simplificando para efectos de una mejor comprensión, digamos que Lacan encuentra que a nivel psíquico, las palabras no necesariamente se vinculan de manera unívoca a un significado. Pongamos un ejemplo. Si pensamos en la palabra o significante “banco” vendrán a nuestra mente múltiples significados, alguien podrá pensar en una institución bancaria, alguien más podrá pensar en un mueble para sentarse, una tercera persona podrá pensar en un conjunto de animales marinos, etc.

Por otra parte, si en lugar de enunciar sólo una palabra o significante, encadenamos varias y decimos por ejemplo “banco de madera” el significado del significante original, quedará afectado por la cadena de significantes.

Lacan, “…pervierte (el signo lingüístico de Saussure) al invertir el signo... Una subversión de la lingüística de Saussure que le permite fracturar el señuelo del signo (que se supone que representa alguna cosa para alguien). Todo esto conduce a la división del sujeto y a la lógica del significante. Lo que está en juego es la relación del sujeto con el objeto y del sujeto con el Otro. El significante no es cosa sino falla... (Herrera Guido, 2011, p. 1).

Es decir que en el proceso psicoanalítico, lo más importante es la forma en cómo los acontecimientos, experiencias, pensamientos y fantasías son vividos por el sujeto en el contexto de su propia vida, y no los hechos históricos como tales.

Lo relevante es el significante, en la cadena de significantes propia de cada sujeto, en otras palabras, el descubrir cómo estas vivencias y fantasías, afectan al sujeto en su historia y en su narrativa, en el marco de sus relaciones con los demás, en particular con aquellas personas que tienen una importancia fundamental en su vida y que son colocadas en la posición de Otro omnipotente.

El psicoanálisis tiene por objetivo entonces, descubrir los significantes que el sujeto incorpora en su vivir y la cadena de significantes en la que se ubican, con el fin de que la persona les dé un nuevo significado, los "resignifique", asumiendo y mejorando su experiencia de vida.

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Julio 2015

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