¿Por qué me decepcionas?

Lourdes Sanz Moguel

En muchas ocasiones, nos encontramos que personas en las que creemos, parecen no ser merecedoras de tal confianza pues actúan de formas en las que no esperamos que reaccionen, entonces nos preguntamos ¿qué es lo que estuvo mal? ¿por qué después de tanto tiempo, de tanta ayuda, de tanta fe, sucede esto?

Pongamos un ejemplo, pensemos en una pareja en donde, al poco tiempo de matrimonio, la esposa tiene una aventura extramarital de la que no se avergüenza.  Para el esposo que ha permanecido fiel se presentan una serie de cuestionamientos. Probablemente partirá del presupuesto inicial de que son los hombres y no las mujeres quienes cometen infidelidades. Repasará las condiciones en que se conocieron, los valores y el ejemplo que observó en su familia de origen, el período de noviazgo previo al matrimonio. 

Pongamos un segundo ejemplo, pensemos ahora en un jefe que exige a su subordinado resolver situaciones problemáticas tal como lo haría el jefe, asumir responsabilidades propias y de otros, amplia dedicación al trabajo y no distraerse en la oficina con asuntos personales.

Lo que ocurre en casos como el de estos ejemplos, es que la idea que se tiene de la persona no coincide con la realidad de lo que la persona es.

En ambos ejemplos, la expectativa del esposo y el jefe, es que la otra persona encarne un “ideal”. En el primer ejemplo, el marido, ha contraído nupcias con la idea que él tiene de lo que ella es. En el segundo ejemplo, el jefe espera que el empleado cumpla con un perfil, diseñado en papel, sin considerar la realidad de la persona concreta.

En ambos casos podemos observar cómo se “deposita” en los demás una serie de características, propias o deseadas, y se asume que éstas son rasgos de la persona en cuestión, cuando en realidad no lo son.

En muchas ocasiones, incluso se llega a una “negociación” con la otra persona, dándole la oportunidad de esforzarse y cambiar, para cumplir con las expectativas del agraviado. Se ofrece un voto de confianza y se espera que el cambio lleve a buen puerto la relación, sin embargo, la confianza que se otorga no está en relación con lo que la persona es, sino con lo que se desea que ésta sea.

¿Por qué suponemos que la persona es de una determinada manera? ¿Qué hace que sea tan difícil descubrir a los demás como realmente son?

El psicoanálisis enseña que lo anterior ocurre debido al fenómeno de la “transferencia”.  Transferencia es pasar de un lugar a otro, “ubertragung” que significa llevar más allá.

Transferencia

A finales del SXIX Freud describió cómo era posible transferir (ubertragen) una anestesia, parálisis, contractura, etc., sobre el lugar simétrico de la otra mitad del cuerpo (transfert) al tiempo que se normalizaba el lugar originalmente afectado. En algunas de sus pacientes, el síntoma físico, vinculado con aspectos emocionales o estrés,  se “cambiaba” de lugar en el cuerpo.

El concepto transferencia es comúnmente usado en el ámbito comercial y se refiere a la operación financiera a través de la cual se “transfiere” una cantidad de dinero de una cuenta bancaria a otra o bien. El concepto se aplica también a los créditos, la transferencia de un crédito es aquella en donde, sin modificarse el monto del crédito, varía su adscripción a distintas partidas.

En el ámbito médico y psicológico, está vinculado a la evocación de afectos y emociones. Tiene que ver con “cambiar de lugar” sentimientos, emociones, afectos, y colocarlos en una persona, situación y tiempo diferente.

Como ocurre en las transferencias de créditos y depósitos bancarios, los afectos transferidos no se transforman, ni se aumentan o disminuyen, simplemente cambia su adscripción, es decir, estos sentimientos se colocan en otra persona o situación y se adhieren a ella.

La transferencia es algo que ocurre siempre y es inconsciente, es decir, no elegimos los sentimientos o emociones que transferimos, ni tampoco nos percatamos de que lo estamos haciendo o dónde los estamos colocando.

La transferencia en el proceso psicoanalítico

En el proceso psicoanalítico, la transferencia es piedra angular en el éxito del análisis.

La transferencia es la vía a través de la cual el analizante, coloca en la persona del analista, sentimientos, emociones y afectos que tiene hacia las personas importantes en su vida. Una vez depositados en el analista, es posible concientizarlos, descubrirlos y “analizarlos”, incorporando otros elementos y puntos de vista.
En el ámbito del consultorio, el analizante puede descubrir sus pasiones, iras, y temores y “resignificarlos”, es decir, enriquecer su perspectiva y cambiar de posición con respecto a éstos, de manera que pueda encontrar la manera de enfrentarles, con base en quien él es, su deseo y la forma en cómo quiere conducir su propia vida.

La transferencia en el día a día

Cuando nos vinculamos con personas que tienen cierto reconocimiento, por ejemplo un científico, un médico, un líder social, un héroe, partimos de la idea de que en ellos existen ciertos rasgos que los hacen admirables o ejemplares. Esta suposición no es otra cosa que la transferencia. “Transferimos” sentimientos de aprobación y admiración que sentimos por alguien más a estas personas, lo cual lleva a que, aún antes de conocer a estas personas, las aprobamos y admiramos a un grado tal que estamos dispuestos a escuchar con atención, creerles, seguir sus pasos, acatar sus indicaciones.

Por otra parte, la transferencia no siempre es de sentimientos de amor, admiración y confianza. También se transfieren sentimientos de desagrado, rencor, ira. Muchas veces nos resulta incómodo relacionarnos con alguna persona, sin que esa persona en particular nos haya agredido de ninguna manera. Igualmente, en otras ocasiones suponemos poca capacidad o indigna de confianza, a alguna persona que no ha incurrido en falta ninguna.

La transferencia tiene también un rol fundamental en el proceso de enamoramiento. En esta etapa del encuentro con otra persona que nos resulta atractiva, normalmente desde el aspecto físico en primera instancia, es muy común el “ver” en la otra persona lo que uno desea encontrar, independientemente de que esté ahí o no.

Retomando los ejemplos anteriores. En el caso del esposo que sufrió la infidelidad de su pareja, claramente él había “transferido” a esa mujer sentimientos de admiración, amor y aprecio que él sentía hacia otras personas significativas en su vida. En este sentido, el tema de la exclusividad, relevante para él, fue dado por sentado o bien él “no escuchó” o no prestó atención a ideas diferentes que su mujer tenía en relación a este tema.

En el caso del jefe, probablemente durante la entrevista o a la lectura del currículum del subordinado, el jefe identificó algunos atributos que le remitieron a él mismo o bien a alguna otra persona de su confianza, así pues, el jefe “transfirió” sentimientos de credibilidad, hacia las capacidades de este subordinado.

¿Qué puedo hacer?

En primera instancia es importante reconocer que para poder conocer a una persona es fundamental estar abierto a escuchar lo que esa persona es, procurando no aferrarnos a la idea de evaluar si esa persona es la que yo deseo que sea: mi media naranja, el perfecto padre para mis hijos, el trabajador más eficiente, el empleado más fiel, el científico más sabio, la autoridad más honesta, etc.

Es primordial dejar de intentar que las otras personas cambien para que se ajuste a lo que nosotros queremos que sean o suponemos que “deben ser”. 

Retomando nuestros ejemplos, cuando se trata de una relación de pareja, es aconsejable reflexionar si es posible un proyecto de vida juntos o bien una relación solamente temporal, sin partir de la idea de que “con mi amor y paciencia le haré cambiar”. 

Cuando se trata de la contratación de una situación laboral, habrá que ver si los conocimientos, experiencia y habilidades de una persona, coinciden con los requerimientos del trabajo que se llevará a cabo y si sus rasgos de carácter armonizan con el grupo de trabajo y la cultura organizacional.

El psicoanálisis permite conocer los propios sentimientos y la manera en cómo los transferimos a situaciones o personas en nuestra vida cotidiana. El proceso de análisis conduce a la apropiación de nuestra vida, al permitirnos resignificar nuestra experiencia.

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Marzo 2016

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