Histéricas al ataque

Cecilia López

En el psicoanálisis, el términos histéria
se utiliza para referirse a una forma de ser
de la estructura neurótica. Neuróticos
hombre o mujeres pueden ser histéricos.

La histeria, como la neurosis obsesiva,
se determina en la clínica por la
relación con el "omnipotente"..

Si pensamos en una persona histérica ¿qué es lo primero que nos viene a la mente? Casi siempre será una mujer, y no cualquier mujer, sino una cuyo conjunto de características particulares la hacen, en una palabra, odiosa. En el lenguaje cotidiano, se le llama histérica a una mujer demandante, dependiente, aniñada, un tanto inútil y en ocasiones gritona. Es innegable que el término histérica está asociado a diversos rasgos negativos.

El despectivo insulto “vieja histérica” no podría estar más lejano de la acepción psicoanalítica de histeria. La psiquiatría y la psicología tienen sus propios diagnósticos, pero en el psicoanálisis la histeria es uno de los matices de la estructura neurótica, al igual que la neurosis obsesiva. No depende del género de la persona, puede haber hombres o mujeres histéricos, sino del tipo de relación que se tenga con el “omnipotente” o gran Otro. 

Histéricas históricas

¿Por qué asociamos histeria con mujeres? Históricamente, la histeria se clasificó como un padecimiento o trastorno femenino por la creencia antigua de que el útero era un órgano desprendible y, cuando se desplazaba por dentro del cuerpo de la mujer, causaba diversos estragos y enfermedades.

A finales del siglo XIX, los estudios de Charcot, y sobretodo los de Sigmund Freud, llevaron al descubrimiento que el útero poco tenía que ver con la histeria, sino que se trataba de una cuestión psíquica. Los pacientes histéricos de Charcot, mujeres y hombres también, gozaban de excelente salud física pero tenían problemas de parálisis ¿por qué sucedía esto? La respuesta apuntaba a un conflicto psíquico “materializado” o somatizado en el cuerpo.

En el texto Estudios sobre la histeria, Freud y Breuer ilustran cómo, en estado de hipnosis, los pacientes relataban eventos traumáticos pasados y, por arte de magia, su parálisis desaparecía. El problema con la hipnosis era que, al terminar el trance, los pacientes no recordaban lo hablado y sus afecciones regresaban intactas. El estudio, sin embargo, fue fundamental porque le sirvió a Freud como indicio innegable de la existencia de otra instancia adicional en la psique: lo inconsciente.

A lo largo de su vida, Freud fue haciendo más descubrimientos sobre la psique y desarrolló la llamada “cura por el habla”, base del psicoanálisis. El método de la “cura por el habla” consiste en utilizar sueños, lapsus, equívocos, asociación libre y otras manifestaciones inconscientes, para tener acceso al material apartado de la consciencia sin necesidad de recurrir a la hipnosis y con la ventaja de tener efectos permanentes sobre el paciente. El método psicoanalítico funciona para la histeria y otras estructuras psíquicas por igual.

Unos años más tarde, otro psicoanalista francés, Jacques Lacan, pasaría gran parte de su vida estudiando y reacomodando las propuestas de Freud sobre la psique, el inconsciente y la cura por el habla. Parte de su trabajo, consistió en diferenciar las posiciones subjetivas (neurosis, perversión y psicosis) y dar un punto de partida general para entender la histeria desde una visión propia del psicoanálisis.

Estructura neurótica

Como hemos explicado en otros artículos, la neurosis en psicoanálisis es una estructura o posición subjetiva. El enfoque no se encuentra en los síntomas o en las conductas evidentes, como sucede con la psicología o la psiquiatría, sino que la estructura se refiere a la forma de conformación, o base, de la psique.

Veamos un ejemplo para aclarar la diferencia. Si decimos que “perro” es aquel que tiene sentido del olfato agudo, cuatro patas, pelo y cola, ciertamente estaremos en lo correcto. Ésas son algunas características de un perro, no obstante es una visión limitada y muy pronto surgen un interminable número de conflictos. ¿Qué pasa si un perro perdió el sentido del olfato por una enfermedad? ¿dejará de ser perro? Ciertamente no.

Compliquemos un poco más, ¿qué no el mismo listado de características podría aplicar a otros animales? Los gatos, lobos, ratas y muchos otros mamíferos comparten estas características, ¿será que en fondo todos son perros disfrazados? Por supuesto que no.

El tratar de entender lo profundo mediante un listado de características es de poca ayuda. Si tomamos en cuenta que las personas, además, tienen características únicas e irrepetibles, este enfoque se hace obsoleto: tendría que existir una clasificación, o diagnóstico, por persona.

Donde el enfoque en el síntoma es poner el acento en lo particular, el conocimiento de la psique mediante la posición subjetiva o estructura es ponerlo en lo general, dando amplio espacio para que, desde una base, se haga una construcción única y diferente en cada persona, sin pretender clasificarla por sus manifestaciones. Éste es el llamado caso por caso aplicado en el psicoanálisis.

Como posición subjetiva neurótica, en la histeria se encuentra presente la represión, misma que explicamos en otro de nuestros artículos de marzo.

Neurosis histérica y el omnipotente

Como apuntamos al principio del artículo, la neurosis histérica dependerá de la relación con el omnipotente. Dado que hemos explicado al omnipotente, o gran Otro, en otros artículos, por ahora nos limitaremos a decir que se trata de una figura simbólica a la cuál se le atribuye un saber absoluto que le convierte en una especie de “súper héroe”.

En la histeria, la persona se da cuenta que al omnipotente le hace falta un elemento más para transformarse en súper héroe ¿qué sucede? El histérico trata de convertirse justo en aquello que le hace falta, esto es, en el objeto que el omnipotente no tiene, o desea tener. Sin explicar más, aclaremos únicamente que no utilizamos la palabra “objeto” en el sentido coloquial.

Veamos un ejemplo. Una persona entra a un nuevo trabajo. Con la rutina diaria, va sintiendo admiración por su jefe: es alguien preparado, competente, inteligente, justo y con excelentes habilidades; en suma, tiene todas las características necesarias para hacer crecer a la empresa. Conforme pasa el tiempo, sin embargo, descubre que su jefe no tiene conocimientos de contabilidad; es lo único que le falta para ser el líder ideal que la compañía requiere y el mismo jefe desea ser.

¿Qué hará aquí la persona? Por su estructura neurótica histérica, como la que le hemos atribuido, buscará aprender contabilidad y convertirse en el complemento ideal para su jefe. Tras descubrir qué le hace falta al jefe omnipotente, se transformará en el objeto necesario para que el jefe pueda, a su vez, transformarse en el “súper héroe-jefe”. El objetivo del histérico no es convertirse él mismo en jefe, sino en ser el complemento del jefe.

En la neurosis obsesiva, el acento está puesto en reparar la falta en el obsesivo mismo (el obsesivo buscaría utilizar el conocimiento para ser el jefe); en la histeria, el acento se pone en reparar la falta en el percibido como omnipotente (ser el complemento del jefe). En el ejemplo, gracias a aportar los conocimientos de contabilidad requeridos, el jefe puede prosperar en la compañía teniendo, siempre, a la persona histérica a su lado.

¿Cómo saber qué punto le hace falta al omnipotente para devenir súper héroe? Muy sencillo, el histérico lo cuestiona incansablemente hasta encontrar la falla y, entonces, convertirse en su complemento, lo que resulta en una identificación del histérico con la falta del omnipotente. Existe una preocupación constante por descubrir las necesidades y después ser la “pila” que posibilita el “seguir, seguir, seguir” del súper héroe omnipotente.

Ahora bien ¿qué pasaría si con una sola intervención se repara por completo la falta del omnipotente? Ya no habría necesidad del complemento, eso es inaceptable para el histérico identificado con esa falta. No, no, el propósito es permanecer como complemento, por ello mismo la persona histérica buscará dejar insatisfecha la necesidad del omnipotente.

Volvamos al ejemplo. Si la persona histérica enseña contabilidad al jefe, el jefe ya no tendrá necesidad de alguien más, él tendrá en sí mismo todo el conocimiento. En lugar de instruirlo en la materia, la persona soluciona las necesidades contables sin jamás revelar el conocimiento o método empleado. Mantiene viva la necesidad y se asegura, por un lado, de que el jefe sea un súper héroe, y por el otro de que pueda serlo gracias a la persona histérica.

En estos artículos nos hemos limitado a ofrecer una visión ágil y rápida de la neurosis histérica y obsesiva. En la realidad, son mucho más complejas que nuestros ejemplos y entran en juego otros factores. Un estudio profundo de sus causas y funcionamiento, implicaría adentrarse en los caminos fascinantes y oscuros de la teoría, mismo que dejaremos para otra ocasión.

¿Eterno complemento?

¿Las personas con estructura neurótica histérica no tienen más opción que ir por la vida siendo el complemento del omnipotente? En lo más mínimo. Como en el caso de la neurosis obsesiva, como hemos mencionado en otros artículos, al iniciar un psicoanálisis es posible resignificar la forma de vinculación y los elementos de la histeria, de forma que la persona pueda tomar responsabilidad de su vida, y convertirse en su propia causa.

 

Mayo, 2013

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