Los tres órdenes de Lacan: RSI

Cecilia López

Jacques Lacan fue un psicoanalista francés que hizo una relectura a los postulados de Sigmund Freud, combinándolo con elementos de otras disciplinas como la lingüística y la antropología, para aportarnos nuevos elementos y términos de ayuda al explicar el funcionamiento de nuestra psique.

En este artículo hablaremos sobre uno de los elementos de la teoría de Lacan, de los tres órdenes que forman parte de la psique: real, simbólico e imaginario. Trataremos de explicarlo de una manera simple y accesible de forma que sirvan de base para reflexiones posteriores y también sea una introducción al fascinante mundo de Lacan. Para una estudio más complejo de los tres órdenes y qué implican, será necesario remitirse a otras obras.

Empecemos por preguntarnos, ¿a qué se refiere Lacan con tres órdenes? Para decirlo en términos llanos, digamos que se trata de tres registros que forman parte de nuestra psique y determinan nuestra forma de constituirnos. Recordemos que el psicoanálisis no remite a cuestiones orgánicas, es decir, los tres órdenes no son elementos que formen parte de nuestro cerebro, sino que más bien se trata de una especie de metáfora o símil para explicar la psique. En este sentido, está más cerca de la filosofía que de la medicina.

Para explicar lo anterior con un ejemplo simple, cuando una persona come, por un lado, se encuentra la comida como tal, la parte objetiva del acto, es decir, los alimentos introducidos en la boca para posteriormente ser deglutidos y digeridos. Por otro lado, se encuentra el significado profundo del comer: compartir tiempo con otras personas, evitar morir de hambre, etc. Finalmente, junto a estos dos, existe una tercera dimensión desconocida: una sensación interior que no es posible exteriorizar.

Imaginario

El orden imaginario es así llamado por su referencia a una imagen especular. Imaginario no debe malentenderse como sinónimo de imaginación, no se trata de una fantasía como tal en el lenguaje coloquial, sino que se refiere a una imagen externa, diferente de la persona.

Esta imagen externa tiene particular importancia por la identificación que la persona hace con ella. En su artículo “El estadio del espejo” Lacan aborda el aspecto de la identificación con lo externo y el nacimiento del registro imaginario, esto es, con la imagen, sea visual, auditiva u otra, que el niño percibe del mundo.

Cuando una persona nace, está desvalida, necesita de otros para sobrevivir. Las personas que rodean y cuidan al infante, cautivan su atención, el niño se siente fascinado por estas “imágenes” que forman parte de su mundo. En la visión del bebé, las imágenes no tienen las mismas limitaciones que él, por ejemplo, pueden moverse con mucha más agilidad o pueden resolver problemas que él no.

Para suplir y superar su propio desamparo, el niño empieza a imitar lo que ve fuera, es decir, toma lo observado en las imágenes y lo introyecta, lo hace propio, en otras palabras, forma una identificación con ellas. Las imágenes exteriores ahora se encuentran dentro del niño y forman el llamado orden imaginario.

El Yo, uno de los elementos de la teoría freudiana, se forma a raíz de la identificación con la imagen exterior. Por ello, explica Lacan, el Yo siempre será una instancia ajena, y sobre todo, siempre intentará completar y totalizar. El Yo es precisamente esa parte de nuestra psique que intenta dar una respuesta y una justificación, es la parte que no puede lidiar con los desconocidos. No hay que olvidar que se toman imágenes completas, sin limitación, para identificarse, por lo que el Yo propio será también una instancia que busque eliminar las limitaciones y faltas.

Simbólico

El orden simbólico se refiere, por decirlo de una manera simple, a la parte metafórica del mundo, al significado profundo detrás de una acción, al por qué de hacer esto o lo otro. En un ejemplo, una persona gusta de comer pescado todos los días porque eso le recuerda al amor y sensación de protección que tenía cuando era niño. Añadiremos que el orden simbólico está íntimamente relacionado con el lenguaje y con las teorías de Lévi-Strauss sobre las redes y leyes simbólicas de una sociedad.

Para empezar con el lenguaje, Lacan hace hincapié en la diferencia entre significante y significado. El primero, significante, se refiere a una imagen acústica de una palabra, mientras que el segundo es el objeto al que se refiere una palabra. Por ejemplo: en la palabra libro, el significante sería la palabra mientras que el significado se refiere a un objeto con páginas e información dentro de él.

A diferencia de lo que sucede en la lingüística, para Lacan la relación entre significante y significado no es fija, sino variable. Un significante puede adquirir un significado diferente para cada persona dependiendo de su experiencia de vida. Al decir árbol, por ejemplo, cada quién imagina un tipo de árbol diferente, no todos pensarán en el mismo árbol, esto eso, no siempre remite al mismo significado.

Un significante no sólo lleva a diferentes significados para cada persona, más aún, muchos significantes se conectan a otros significantes creando una red de significantes diferente en cada persona. En un psicoanálisis, la asociación libre sigue las cadenas de significantes de una persona hasta desembocar en la causa de su malestar.

Pasando ahora a las redes simbólicas, cuando un niño nace entra a la red simbólica que han creado los padres. Los padres tienen una cierta expectativa de sus hijos, esperan que hagan y piensen de una forma en particular. Su forma de educar y de conducirse con su hijo es acorde a las expectativas que tenían sobre él aún antes de su nacimiento. Por ejemplo, sueñan con tener de hijo a un gran deportista, por lo que desde bebé lo rodean con pelotas, bates y juguetes deportivos.

 Real

El real es el tercer elemento y quizá el más complejo de los tres. Empecemos por decir que no debemos confundir “real” con “realidad”, pues para la teoría psicoanalítica tiene otra acepción, ¿cuál? Para decirlo simplemente, lo real es aquello que no forma parte de lo simbólico ni de lo imaginario: es un resto, algo que está ahí pero no se entiende, no tiene explicación y tampoco se puede explorar.

Lo real es el “resto” el elemento interior que no tiene una imagen especular pero tampoco puede ser hablado o exteriorizado por una palabra. Está, por lo tanto, excluido de la realidad exterior, pero eso no significa que no tenga efectos muy importantes dentro de la psique.

 

Mayo 2014

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