Ceremonias: su papel en nuestra psique

Cecilia López

Dentro del acervo cultural de la sociedades humanas, sin importar su época o localización, podemos
encontrar una serie de ritos para representar los cambios de la vida.

Desde los tradicionales rituales antiguos para simbolizar el paso a la adultez, hasta las ceremonias contemporáneas, estos ritos tienen una significación especial para acomodar los cambios en nuestra psique.

En nuestra sociedad, al igual que en todas las demás, cada que vivimos un cambio personal importante, como concluir los estudios, mudarse a una nueva casa, unirse con una pareja, tener hijos o incluso en la muerte de una persona amada, es tradicional llevar a cabo una celebración o reunión para acompañar al evento. Así, nos encontramos con bodas, graduaciones, festejos de fin de año y también funerales: todos ellos son ritos que ayudan a marcar el cambio de status o situación en la que nos encontramos.

En fechas más recientes, es común escuchar sobre lo obsoleto y ridículo de algunos de estos ritos, en especial el matrimonio y las bodas se tildan como “pasados de moda” y tienden a despreciarse como una costumbre arcaica. Más allá del significado religioso o social que puedan tener, los ritos desde el psicoanálisis están lejos de ser sólo una costumbre del pasado y, por el contrario, mantienen la misma importancia que hace cientos de año: ayudarnos a incorporar un nuevo elemento en nuestra vida y acomodar nuestros lazos psíquicos.

 

Rituales y cambios

Empecemos por analizar en qué consiste un ritual. En términos prácticos, podemos decir que los rituales son los pasos a seguir en un evento determinado. Por ejemplo, cuando dos personas unen sus vidas, se siguen ciertas tradiciones rodeando al ritual de la boda: el vestido, los anillos, las despedidas y la fiesta en sí, entre otros. Tanto en las bodas como en otros rituales, nos encontramos con una lista – casi interminable – de quehaceres.

Si estudiamos los diferentes eventos de nuestra vida, nos daremos cuenta que no todos se encuentran acompañados de un ritual determinado, pareciera que únicamente se crean para aquéllos que implican un cambio de estadio o un movimiento en la posición social de la persona. En el ejemplo anterior, hay una diferencia fundamental entre decir que uno es soltero o que uno es casado, tanto en la visión personal como en la social.

En cualquier cambio de la vida, podemos hablar de un tránsito entre lo que fue y lo que será, es decir hay un movimiento entre una posición simbólica y otra, lo cual siempre conlleva una pérdida. En un funeral es muy sencillo observarlo: se ha ido a una persona amado. La pérdida, no obstante, también forma parte de una graduación o de una boda: al momento de transitar a la etapa siguiente, se disipa la anterior.

 

Duelo

Como explicamos en nuestro artículo “Duelos y pérdidas: ¿por qué duelen?”, Sigmund Freud describió el duelo como la reacción frente a la pérdida de una persona amada o de una abstracción que haga sus veces, como la patria, la libertad, un ideal, etc. En otras palabras, cuando experimentamos una pérdida significativa, vivimos un duelo.

Recordemos que las pérdidas implican retirar la investidura libidinal del objeto, persona o situación que ha dejado de existir, tal es el caso, por ejemplo, de una pelea con un amigo cercano o inclusive el mismo cierre de un año para empezar uno nuevo: en los dos nos encontramos con retiro de libido. Frente a la desaparición de aquello significativo en nuestra vida, sobreviene un proceso en el que deben romperse los enlaces con lo anterior y reacomodar la libido que hemos quitado para depositarla de otra forma.

El retiro de libido no es un proceso sencillo, sino todo lo contrario. Digamos que nuestra psique, y nuestra vida misma, están ordenadas de una manera determinada, formando una especie de red en la que se incluye los lazos que tenemos con una persona o situación. Cuando hay un cambio de posición o de estadio, la red y el orden de nuestra psique sufren una modificación importante, y es justo aquí donde entra en juego la importancia de los rituales para facilitar el duelo: sirven de apoyo para el reacomodo de nuestra libido y psique.

 

Red simbólica y ritos

¿A qué nos referimos con red simbólica? Vamos a explicarlo lo más sencillo posible. Nuestras relaciones sociales, como una amistad o una pareja; nuestras actividades cotidianas y pasatiempos, como el trabajo o jugar ajedrez; nuestros gustos personales, como ciertas comidas o películas; e incuso nuestros miedos y temores, todos ellos son diferentes elementos que componen una parte de quienes somos como individuos, tal como los diferentes brochazos en una pintura.

Imaginemos que cada vez que libidinizamos algo exterior y lo hacemos parte de nosotros, por ejemplo cuando empezamos un nuevo trabajo, se forma una especie de “nudo” en nuestra mente, atando ese elemento a nuestro interior, marcándolo como algo propio. En otras palabras, los “nudos” están vinculados con un elemento de afuera de nosotros (es muy claro observarlo en el caso de relaciones con otras personas) por lo que podríamos decir que los nudos forman “lazos sociales”.

Cada uno de los “nudos” representa un elemento importante para nosotros, y cada nudo está interconectado con otros por diferentes vías, hasta crear una especie de red simbólica o entramado que forma parte de nuestra psique. Por ejemplo, si una persona conoce a su futura pareja gracias a que un amigo los presentó, en los lazos sociales y la red simbólica de esa persona, existirá un hilo uniendo a la pareja con el amigo, es decir, tienen un punto de vinculación entre ellos.

Al momento en que experimentamos una pérdida o cambio, el “nudo” afectado se “desata” y esto repercute en los lazos con los que guardaba relación, más aún, tiene efectos en toda la red simbólica pues, al momento de eliminar o afectar un elemento, altera su forma de interconexión. Retomando nuestro ejemplo anterior, si el amigo que los presentó muere, la pérdida del amigo también modificará la relación con la pareja.

Ahora bien, ¿qué relación tiene la modificación en la red simbólica con los ritos? Araceli Colín, antropóloga y psicoanalista, nos explica que un duelo no puede encararse únicamente como algo individual, pues produce una alteración en los lazos sociales, precisamente en nuestra red simbólica que nos vincula con el mudo exterior. Es ahí donde entre la importancia del rito como una forma colectiva de duelo.

“Un duelo produce cambios en el tejido social.” -explica Colín- “Cuando esos cambios son nombrados ritualmente, el estatuto del proceso de duelo es radicalmente diferente que cuando no se lo nombra…El rito produce transformación subjetivas sobre el pasante o pasajero.”

Para explicarlo en otras palabras, diremos que los ritos cumplen con la función de simbolizar aquello perdido y movilizan el reacomodo de libido. Al llevar a cabo un evento con otras personas para festejar o lamentarse por el cambio, se nos facilita en primer lugar reconocer lo ocurrido y, en segundo, fomentar el retiro-reasignación de libido. Gracias a los ritos, podemos hacernos responsables y concientes de la pérdida, o cambio, para, desde ahí, seguir adelante con nuestra vida incluyendo la modificación de nuestra red simbólica.

Además de lo anterior, los ritos, por ser un evento colectivo, también nos ayudan a definir y encontrar nuestro nuevo lugar con las otras personas de nuestra red simbólica. Por ejemplo, cuando pasamos de ser estudiantes a profesionistas, se modifica la forma de relación con la familia, amigos y compañeros. El compartirlo en un evento social simbólico, nos sirve para reasignar las nuevas interconexiones entre los “nudos” de nuestros lazos sociales.

 

Noviembre, 2013

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