Familia: funciones y transformaciones actuales

Lourdes Sanz

La familia constituye el primer espacio de relación de todo ser humano porque las primeras personas con quienes se establece contacto son precisamente los miembros de la familia. La familia nos revela nuestros orígenes y nos ayuda a insertarnos en la historia, explica quienes somos, de dónde venimos, lo que se espera de nosotros. En este sentido podemos decir que es en el seno de la familia es donde se construye cada individuo.

En la familia aprendemos desde las normas básicas de convivencia hasta la forma de divertirnos, disfrutar de la vida, amar. La familia también es la institución a través de la cual la persona se vincula con los demás miembros de la comunidad, con la cultura y tradiciones, con la sociedad.

La familia se nutre de la tradición, las normas, las costumbres y la cultura de la sociedad. A la vez,  la sociedad en sí misma está conformada por familias. Las familias son las células que conforman el tejido social, y a la vez, desde las familias se forma y se transforma a la sociedad.

La familia de hoy

Hoy en día, nos enfrentamos a transformaciones en la familia como institución.

Las familias de antes tenían una cierta composición: padres e hijos, en la familia nuclear así como  abuelos, tíos y primos en la forma extensa. También, los miembros de la familia tenía roles muy concretos: el padre encabezando las decisiones familiares, la madre principal encargada de la formación de los hijos y el cuidado del hogar, los hijos tenían la obligación de obedecer a ambos padres así como cumplir con sus expectativas y encomiendas.

En la actualidad, ya no hablamos de la familia, sino de familias. Hablamos en plural porque las familias ya no tiene una constitución única, sino que pueden ser conformadas de múltiples maneras: uniparentales, homoparentales, extendidas, separadas, adoptivas, reconstituidas, etc. No siempre hay un papá y una mamá, no siempre alguno de los padres asume el cuidado de los hijos como actividad primaria.

Podemos afirmar que con el cambio en la composición de las familias, también los roles de los miembros de la familia han sufrido modificaciones: el padre no es la autoridad máxima, la madre no es ya la encargada de cuidar el hogar, los hijos no siempre viven con sus padres o siguen sus indicaciones sino que les cuestionan y toman actitudes de exigencia más que de solicitud.

Hay quienes incluso ponen en duda el rol de autoridad de los padres o educadores primarios de los hijos al interior de la familia, sugiriendo la conveniencia del diálogo por encima de la orden, la negociación en lugar de la imposición, como sucede en otros ámbitos de la vida. En diversos ámbitos se habla de la “crisis” que sufre la institución familiar, no sólo como efecto de estos cambios sino quizá incluso como causa de los mismos.

¿Por qué sucede esto?

La composición familiar tiene repercusiones, en primer lugar, al interior de la propia familia. Pongamos por ejemplo una familia uniparental, compuesta por la madre y un par de hijos. La madre lleva a los niños a la guardería y les recoge por la noche, la convivencia familiar es limitada a unas cuantas horas a la semana, frente a la cual deberá definirse una dinámica familiar específica.

Otro ejemplo podría ser el de una familia reconstruida, en donde los hijos tienen múltiples figuras parentales con diversas expectativas y demandas que pueden ser incluso contradictorias. En este caso habrá que tomar posición respecto a la forma de conciliar las posturas múltiples y las orientaciones a seguir.

Por otra parte, la variedad de familias impacta también el  ámbito social, de maneras distintas.

Perspectiva de los hijos

Situémonos primero en el lugar de los hijos: pensemos en un salón de clase, advertiremos que la realidad familiar no es igual para los chicos que lo conforman, es decir, en un mismo salón conviven chicos que provienen de familias con diversa composición y con diversas dinámicas familiares, en particular en relación a los límites. 

Cuando los chicos advierten estas diferencias, y no cuentan con una referencia clara, se genera confusión. Dependiendo del contexto concreto, lo anterior puede generar ansiedad en los chicos y ésta se manifiesta de diversas maneras que incluyen la separación, la discriminación de otros, la intolerancia y hasta el bullying.

El problema en la base no es el hecho de la diferencia misma, sino la falta de una referencia clara, que provoca confusiones y angustia en los chicos.

Visión de los adultos

Partamos ahora desde la perspectiva de los adultos que deciden conformar una familia. Sin importar si la intención original es que sea una familia tradicional: conyugal en su inicio, o de otro tipo: uniparental, homoparental, viviendo juntos, etc., encontraremos que en cada caso, defenderán su perspectiva y forma de vida, luchando por su derecho a la misma y a la construcción de su vida familiar en forma privada.

¿Qué podemos decir desde el psicoanálisis al respecto?

Hoy en día las figuras autoritarias repugnan a la sociedad y por tanto cualquiera que tenga visos de autoritarismo se repele. Se apuesta por espacios de diálogo,  reconocimiento y negociación. Esta lucha, sin embargo, se ha extendido al ámbito de la familia, confundiendo el rol de los padres con una forma de autoritarismo de los dictadores. La función de los padres, y su autoridad, pareciera visualizarse como producto de un cargo político, como un espacio de poder.

La función parental no es una función de gobierno, sino la de dar contención de los hijos. Los hijos, cuando son menores y están al cuidado de los padres, no cuentan ni con las capacidades físicas, ni psíquicas, ni con los conocimientos necesarios para valerse por sí mismos y tomar decisiones con respecto a sí mismos. La autoridad de los padres se fundamente precisamente en su obligación de velar por ellos.

Pongamos un ejemplo, digamos que un chico se siente atraído por el fuego de la estufa y pretende tocar la hornilla ardiendo, ¿cuál sería la reacción de la madre o el padre que sería más adecuada para el hijo? ¿permitirle tocar la hornilla para experimentar y aprender por sí mismo? ¿sugerirle  no tocar la hornilla? ¿ofrecerle un premio a cambio de no tocarla? ¿darle un discurso científico para ilustrarlo sobre la transmisión del calor y el daño que puede hacerse?  La respuesta correcta sería: ¡asegurarse de que el chico no se queme la mano! sea ordenándole que se aleje, impedirle el acceso a la hornilla o inclusive retirándolo físicamente del lugar.

La acción requerida en nuestro ejemplo nos ayuda a comprender que los padres tienen la encomienda de fijar límites de seguridad a sus hijos. El objetivo de la fijación de estos límites es que el hijo pueda acceder a un sano desarrollo sin tener que experimentar por sí mismo, una y otra vez, qué puede y que no puede hacer. En este sentido es necesario enfatizar que los límites no son a capricho del padre o madre, sino fundamentados en su madurez como adultos.

¿En qué consiste la función de contención de los padres?

La función de contención de los padres es, fundamentalmente, la de limitar.

Entre los límites que los padres o los cuidadores del niño establecen deben incluirse límites en todos los órdenes. Por ejemplo, en el ámbito de la salud, es importante establecer horarios para comer y vigilar el correcto balance de los nutrientes. Así, aunque el pequeño desee comer dulces todo el día, será importante cuidar que coma los alimentos con los nutrientes necesarios como verduras, lácteos, carne, frutas, dejando claramente establecida una limitación en cuanto al dulce, después de comer lo demás y sólo en una pequeña cantidad.  

En el ámbito psíquico, es importante que los padres ayuden a sus hijos a identificar sus sentimientos, y a moldear los modos de expresión de sus emociones e impulsos. Por ejemplo, un chico puede enojarse con uno de sus padres por no permitirle jugar a altas horas de la noche, y comienza a gritar, llorar y patalear. Será importante escucharle, hacerle saber que sabemos que está enojado y frustrado, que ese sentimiento no es agradable, pero que pasará, que debe controlarse y no gritar ni patalear. De esta manera se estará limitando y moldeando la forma de expresión, sin negarla o restarle importancia.

Es importante enfatizar que el otro padre o quienes ejercen funciones parentales, deben secundar la decisión del padre que impone el límite, pues de otro modo sólo se confunde al chico.

En el ámbito de la relación con los demás, de la convivencia tanto familiar como social, los padres habrán de conducir a sus hijos en las normas de urbanidad, usos y costumbres que permiten una sana convivencia. El saludo, los buenos modales, la cortesía, el respeto a las normas de tránsito, la higiene, el cuidado de los espacios que se comparten, etc. todo ello requiere de control de los propios impulsos y desarrollo de la capacidad de esperar a las situaciones, personas y lugares adecuados para expresar lo propio.

Finalmente, los padres juegan un rol fundamental en la construcción de la identidad, ayudan a descubrir los límites entre el yo y el otro, las diferencias y las semejanzas. Igualmente a tolerar y respetar a los demás, sea que tengan o no similitudes con lo propio.

¿La función de la familia varía con base en la época o en el tipo de familia de que se trate?

Al hablar de la familia desde el punto de vista psicoanalítico, no se hace referencia a personas o sociedades en concreto, sino a aquello de lo que se encarga la familia, al rol que tiene en el desarrollo de la subjetividad, del sí mismo, de las personas.

La composición de una familia, el género o número de sus miembros, sus lazos biológicos o de otro tipo no son factores que modifiquen su función. En este sentido no podemos afirmar que una familia tradicional conformada por padre, madre e hijos, garantice un correcto desarrollo de una persona como tampoco podemos afirmar que una familia de otro tipo no pueda lograrlo. 

La función de la familia, cualquiera que sea su composición o ideología, es la de ofrecer a los hijos las condiciones para su crecimiento, que incluye la identificación y respeto de los límites que les permite saber quiénes son y cuál es su deseo, así como la capacidad de limitar y postergar la satisfacción inmediata, los impulsos y demandas, a favor de su bienestar, el de todos los miembros de la familia y la sociedad.

¿Dudas, comentarios, sugerencias? Escribe a lourdessanz@psicoanalisis-mexico.com

 

Noviembre, 2017

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