Redes sociales: ¿vinculación o aislamiento?

Lourdes Sanz

El desarrollo tecnológico, en particular el uso de internet, ha modificado de manera importante la comunicación entre las personas aportando nuevos elementos a la forma de vincularnos y relacionarnos.

La información fluye de manera mucho más rápida con contenidos que incluyen material gráfico, evidencias objetivas, comentarios e interpretaciones. La investigación se comparte, facilitando la creación de equipos multidisciplinares y multiculturales así como la generación de sinergias. La ciencia y el conocimiento se difunden a más personas, en menos tiempo y prácticamente sin restricciones.

En el ámbito de las vinculaciones interpersonales, el surgimiento de las redes sociales, en especial facebook y twitter han abierto espacios de interacción continua ilimitada.

La vinculación a través de las redes sociales trasciende los límites físicos. Estas modernas herramientas han facilitado el encuentro entre personas que por muchos años habían permanecido separadas: compañeros de escuela, vecinos, familiares, etc. Basta con subir a la nube datos propios y buscar en la misma los datos de aquellos a quienes se busca para que de manera inmediata aparezcan múltiples opciones para la localización de esa persona.

En la comunicación a través de las redes sociales, las personas no requieren establecer ningún contacto personal, no hace falta verse o escucharse, no es necesaria la presencia o la voz de la otra persona. 

Las redes sociales facilitan la interacción y el flujo de la comunicación, sin embargo, cuando se emplean como la única forma de relación social, o la predominante, el resultado de este intercambio resulta paradójico. Por una parte, se cuenta con un mar de relaciones virtuales y de mensajes múltiples. Por otra parte, la cantidad de mensajes que se recibe de los amigos y contactos, así como la información contenida en éstos, resulta poco significativa y difícilmente procesable para quien los recibe.

Limitaciones del contacto virtual

Más allá de las pautas marcadas por la identidad virtual construida, el contacto virtual mismo tiene una serie de limitaciones, propias de la herramienta tecnológica misma, que determinan la forma de intercambio interpersonal que puede darse por esta vía.

Una primera limitación tiene que ver con la ausencia de contacto personal que comentábamos. Se trata de una limitación importante porque impide compartir expresiones corporales, sonrisas, gestos, tonos de voz, etc., todos ellos elementos importantes del intercambio entre dos personas.

Este punto es particularmente relevante desde el punto de vista psicoanalítico porque en esta forma de intercambio solamente entra en juego una de las dimensiones del aparato psíquico, la dimensión simbólica. Al no haber presencia física, nuestros sentidos no nos proveen de información para la interacción con el otro. De la misma manera, no se comparte una realidad tangible, sino una virtual.

Otra limitación tiene que ver con el contenido mismo de los mensajes, recibidos o enviados. El lenguaje se abrevia y se codifica. Igualmente, la limitación en la longitud del texto, así como la práctica habitual del tipo de mensajes que se transmiten en redes sociales, dan como resultado que el mensaje contenga poco de lo que es la persona y mucho de sus actividades cotidianas o emociones del momento.

Así por ejemplo una persona envía una fotografía del plato que está por comer, otra se queja del tráfico, una más expresa alegría por un lindo amanecer, comparte que entrará al cine o que siente cansancio tras un arduo día de trabajo. Ninguno de estos mensajes expresan algo de la individualidad de quien los transmite.

¿Vinculación o aislamiento?

La vinculación por medio de las redes sociales se ha vuelto cotidiana y aún indispensable. No es solamente un medio de relación entre jóvenes, para quienes estos espacios constituyen un símbolo de pertenencia fundamental. Sino que incluso adultos y adultos mayores, acceden a estas herramientas con la idea de mantener el contacto con sus amigos, familiares y personas importantes en sus vidas.

El momento del encuentro entre amigos, gracias a las redes sociales, genera grandes expectativas de convivencia que en muchas ocasiones acaban frustradas. Esto ocurre por las limitaciones de la virtualidad. Si el encuentro interpersonal no se acompaña de otra forma de vinculación, al paso del tiempo se pierde la relación, independientemente de que tan frecuente sea el intercambio de mensajes.

El resultado es un sentimiento de insatisfacción que se manifiesta de múltiples maneras: sensación de fracaso, de desadaptación, sentirse rechazado, diluido, invisible o inexistente, frustración y hasta soledad.

Las reacciones frente a estas emociones dependen de cada individuo, sin embargo, en muchos casos, las personas buscan aliviar estos efectos incrementando el número de amigos, de actividades o de mensajes, una y otra vez, cayendo en un círculo interminable.

En estas situaciones, el uso de la red social adquiere un matiz de adicción, el sujeto cae en un círculo de “goce” autodestructivo. Busca, incansablemente, encontrar en las redes sociales espacios de relación que son imposibles dada la limitación propia de la herramienta. La insatisfacción aumenta y la persona incrementa su persistencia, se compara con otros, compite por el número de amigos y mensajes, en un sin fin de comunicaciones que ya carecen de sentido.

Las redes sociales son un medio de comunicación, una herramienta, nada más ni nada menos. Constituyen una instrumento idóneo para la localización de personas, para enviar comunicaciones breves e inmediatas, para concertar citas y organizar eventos, incluso para promocionar servicios o actualizar sobre acontecimientos de manera masiva.

Por otra parte, las redes sociales, como herramienta que son, no sustituyen el contacto personal y el intercambio cercano entre los individuos que permite que surjan afinidades, aceptación, reconocimiento, cariño.

Para construir y mantener una relación interpersonal satisfactoria, no basta el contacto virtual, se necesita que la relación se fundamente y complemente con el contacto personal.

 

Septiembre 2014

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