Depresión ¿enfermedad de moda?

Lourdes Sanz M

En los últimos tiempos se habla mucho de la depresión como una enfermedad, pero ¿realmente se trata de un padecimiento?

En la acepción cotidiana, estar deprimido se asocia con un sentimiento de tristeza. Este sentimiento de tristeza surge por alguna experiencia dolorosa, en la que se perdió algo que valorábamos. Sabemos por qué nos sentimos tristes y buscamos maneras de sobreponernos al sentimiento y recuperar la alegría de vivir.

En algunas ocasiones, resulta muy difícil superar la tristeza, no logramos realmente recuperar el entusiasmo cotidiano. En otras ocasiones, no solamente no recuperamos la alegría sino que el malestar se agrava, nos sentimos confundidos y hasta perdemos la claridad con respecto a lo que sentimos, no sabemos bien si es tristeza realmente  y tampoco encontramos el por qué estaríamos tristes, solamente sentimos un malestar general en donde se mezclan la apatía, el cansancio, el sinsentido y el abatimiento.

La tristeza y la depresión son diferentes entre sí y por tanto requieren ser comprendidos y enfrentados de manera diversa. La tristeza es un sentimiento que está relacionado con una pérdida, con algo que era de una manera y ahora es de otra. La depresión, por su parte, está relacionada con nuestra “energía de vida” y la forma en cómo la manejamos.

Energía de vida

Freud descubrió que en nuestro interior, en nuestra psique contamos con una especie de energía que nos sirve para conocer lo que está a nuestro alrededor, y más aún, entenderlo, admirarlo y hasta amarlo.

Esta energía actúa como si fuese un rayo de luz en un cuarto oscuro. Imaginemos que entramos en una habitación oscura y tenemos una lámpara de mano, cuando la encendemos, podemos ir iluminando lo que está en la habitación, y en la medida en que la luz se va moviendo de un objeto a otro, vamos reconociendo lo que está ahí. 

Al iluminar con nuestra “energía de vida” todo aquello que nos rodea, lo que hacemos es “investirlo”, es decir cubrir todo ello con nuestra energía.

Freud denominó a esta energía de vida “energía libidinal”. A lo largo de diferentes escritos Freud nos explica cómo esta energía es una acción amorosa que dirigimos hacia las personas, situaciones, experiencias y hasta cosas con las que nos vamos encontrando a lo largo de nuestra vida, invistiéndolas y con ello haciéndolas importantes y significativas para nosotros.

Es importante precisar que el propio Freud habla de la energía libidinal como energía sexual, sin embargo el término no se reduce sólo al impulso sexual o a la identidad masculina o femenina, pues, si bien lo incluye, la energía libidinal va mucho más allá, posibilitándonos relacionarnos con todo y con todos, crear y trascender.

De la misma manera como la energía libidinal o de vida, nos permite conectarnos con lo que está afuera de nosotros, también nos permite conocernos y querernos a nosotros mismos.

Una parte de la energía de vida queda entonces depositada en nosotros mismos y es lo que nos impulsa a cuidar de nosotros, de nuestra vida, de nuestra salud. También nos permite descubrir nuestras cualidades y habilidades, aprender cosas nuevas, sentirnos satisfechos de nuestros logros, pensar en lo que queremos construir, dar lo mejor de nosotros mismos.

¿Qué nos hace sentir deprimidos ?

Mencionábamos anteriormente que la depresión tiene que ver con nuestra energía de vida y explicábamos que ésta es como una especie de luz que ilumina todo, tanto lo que existe fuera de nosotros como a nosotros mismos.

Imaginemos ahora que entramos en la habitación oscura y vamos alumbrando los objetos con nuestra linterna, pero de pronto, en lugar de dirigir la luz hacia los objetos la dirigimos hacia nuestros propios ojos.

Si hacemos esto lo que ocurre es que nos deslumbramos, la luz nos enceguece, más aún, si la linterna es muy potente, la luz dirigida hacia nuestros ojos incluso puede lesionarnos y provocarnos dolor.

Algo semejante es lo que nos sucede cuando nos deprimimos. Decíamos que para conocer, reconocer y amar, lo que hacemos es “iluminarlo” todo con energía de vida, pero si esa energía de pronto se dirige toda hacia nosotros mismos, nos enceguece y ya no podemos ver nada más, quedamos inmóviles, paralizados.

Pongamos un ejemplo, supongamos que tenemos un trabajo que nos gusta, nos permite desarrollar nuestras capacidades y ser creativos. Para realizar este trabajo “depositamos” en el mismo una cierta “cantidad” de energía de vida.

¿Qué ocurre si perdemos el trabajo? En primera instancia podemos sentir tristeza por la pérdida, o enojo ante lo que provocó que perdiéramos el trabajo, eso lo podemos entender con claridad, pero ¿qué ocurre con la energía de vida que estaba “depositada” en el trabajo? ésta queda desvinculada del mismo, y por tanto “suelta” entonces lo que hacemos es “recogerla” y “guardarla” en nuestro interior.

Lo que detona la depresión es que, la energía que normalmente dirigimos hacia el mundo que nos rodea, de pronto deja de dirigirse hacia esa persona o situación y se vuelca hacia nosotros mismos, provocando malestar, incapacidad para disfrutar, pérdida de interés y hasta dolor. Todo ello se debe a que estamos padeciendo una especie de sobre saturación de energía.

¿Cómo podemos superar la depresión?

Cada uno de nosotros tenemos una forma personal y única de manejar nuestra energía de vida, es decir una forma individual de mirar la vida, de interesarnos por las personas o situaciones, de amar a los demás y amarnos a nosotros mismos. La depresión está íntimamente relacionada con esta forma de ser de cada quien.

Por medio de un proceso de psicoanálisis podemos descubrir cómo vivimos en nuestro interior las diversas experiencias, lo que nos construye y lo que nos destruye y cómo depositamos nuestra energía de vida. Al descubrirlo podemos redirigir nuestra energía hacia el exterior y aliviar la sobresaturación interna que nos provoca el estado de depresión.

¿Dudas, comentarios o preguntas? Escríbe a lourdessanz@psicoanalsis-mexico.com

 

 

Septiembre 2016

¿Permisividad o autotortura?

Enamorarse ¿alegría o dolor?

Depresión ¿enfermedad de moda?